LA OBRA: “Goya”

Cartel  de  "Goya" de Teatro del TempleGoya duerme al final de su vida cuando el relicario que pintó siendo todavía un jovencito en su pueblo natal, Fuendetodos, se le aparece.De sus puertas salen como fantasmas personajes de sus grabados y tambien sus seres más cercanos: su ilustrado amigo Moratín, su entrañable compañero Martín Zapater, el doctor Arrieta, que le trató su enfermedad, y las tres mujeres de su vida: Josefa Bayeu, su fiel esposa; la duquesa de Alba, su amante más famosa, y tambien Leocadia Zorrila, la mujer con la que compartió sus últimos años.

La obra se desarrolla como una alternancia onírica y lúdica de lenguajes y sucesos. Es una fiesta, en suma, que juega con las propias convenciones de lo teatral para añadir una visión dramática y plural a una figura tan poliédrica y fascinante como Goya.

Sinopsis

Goya duerme al final de su vida cuando el relicario que pintó siendo todavía un jovencito en su pueblo natal, Fuendetodos, se le aparece.

De sus puertas salen como fantasmas personajes de sus grabados y tambien sus seres más cercanos: su ilustrado amigo Moratín, su entrañable compañero Martín Zapater, el doctor Arrieta, que le trató su enfermedad, y las tres mujeres de su vida: Josefa Bayeu, su fiel esposa; la duquesa de Alba, su amante más famosa, y tambien Leocadia Zorrila, la mujer con la que compartió sus últimos años.

Estos se despiertan e informan de que ya está muerto, y le invitan, como si fuera un trámite a cumplir en el paso de la vida al Más Allá, a recrear por última vez su vida. Goya, tras dejarse rogar, lo hace mezclando en sus recuerdos la realidad con la fantasía.

A partir de esta situación de puro juego teatral, se representan algunos de los momentos más importantes de la vida del artista, y la relación emocional con su propia pintura, a la que hace tomar vida sobre el escenario.

La enfermedad que le llevo varias veces a la puerta de la muerte y que le dejó sordo, propiciando sus líneas pictóricas más arriesgadas y novedosas… En el delirio de la enfermedad llegará a compartir la identidad de Beethoven, su comtemporáneo, con quien tantos rasgos físicos, biográficos y de carácter compartía, pese a su mutuo desconocimiento.

Imaginará el encuentro que nunca tuvo con Martín Zapater en el momento de la muerte de éste. Y aceptará de nuevo que la Guerra de la Independencia arrase su existencia al mismo tiempo que la de sus país mientras recrea “La pelea a garrotazos”, que él pintaría varios años después como simbolo de la España fraticida. Buscará una reconciliación final con su esposa, Josefa Bayeu, a quien tanto hizo sufrir, aceptando sus disposiciones con la herencia. Y volverá a ser juzgaddo por su ambigua posicón durante la contiendad mienteras pinta con furia y desesperacioón “Los fusilamientos del 3 de mayo” y acepta que sus gritos antibelicistas sean universales y que en boca de una madre desposeída de su familia clamen contra todas la guerras.
Cansado, volverá a recluirse en la Quinta del Sordo, acompañado sólo por la irascible Leocadia, los cantos de su hija Rosario y, también por sus inquietantes “Pinturas Negras”.

Aceptará la visitas esporádicas de su médico Arrieta, que le explicará una y otra vez la razón de su enfermedad y la relación del saturnismo con su infatigable y atormentada fantasía. Comentará con él el proceso que le iniciará la Inquisición por la obscenidad de sus “Majas” y estará a punto de contarle el misterio que se esconde en sus pinturas.

Oyendo los cantos infantiles de Rosario, cogerá fuerzas para romper su cárcel y comenzará su autoexilio viajando con Leocadia a Burdeos. Allí se reencontrará con Moratín y en plena vejez jugará a vivir una nueva juventud artística dejándose fascinar por la luz y encontrando en la facilidad para la pintura de Rosario la inspiración para pintar “La lechera de Burdeos”.

Feliz y tranquilo le sobrevendrá la muerte justo cuando vienen a visitarlo su nieto Mariano y su hijo Javier, muerto él., oirémos las doloridad palabras de Leocadia, que será abandonada a su suerte por la familia oficial…

La obra se desarrolla, pues, como una alternancia onírica y lúdica de lenguajes y sucesos. Es una fiesta, en suma, que juega con las propias convenciones de lo teatral para añadir una visión dramática y plural a una figura tan poliédrica y fascinante como Goya.

MEDIA

FICHA ARTÍSTICA Y REPARTO

 Goya: Jose Luis Pellicena
Josefa Bayeu: Enriqueta Carballeria
Moratin: Mariano Anós
Cayetana de Alba: Pilar Molinero
Leocadia Zorrila: Pilar Gascón
Zapater: Ricardo Joven
Arrieta: Santiago Meléndez
Inquisidor fiscal: Félix Martin
Rosario Weiss: Virginia Ardid
Personajes de las pinturas y grabados:
Chema Carrilo, José Carlos Yus
y Néstor Arnas

Dirección: Carlos Martín
Texto: Alfonso Plou
Producción: José Tricas
Diseño Iluminación: Javier Anós
Vesturio: Cornejo
Escenografía y Atrezzo: Tomás Ruata
Diseño gráfico: Isidro Ferrer
Fofografía: Juan Moreno
Estilista: Virginia Maza
Asesoría musical: Iciar Nadal
Caracterización: Gregorio Ros
Aydantes. dirección: Alfonso Plou y Pilar Pina
Aydante. de producción: Cristina R. Barrachina

LA PRODUCCIÓN

Estrenada 1996

Conmemoración del 250 aniversario del nacimiento de Goya
Teatro Principal de Zaragoza
Teatro Español de Madrid
Gira nacional
Gira internacional
(Venezuela, Costa Rica, Colombia, República Dominicana,
Ecuador, Perú, Panamá, México y Argentina)

CRÍTICAS

Goya, más cerca de Suramérica con 40.000 espectadores en la gira del Teatro del Temple.
(ABC, 15/7/97)
Goya ha recorrido 9 países en tres meses.
(HERALDO DE ARAGÓN, 15/7/97)
Un magistral trabajo escénico.
(LA PRENSA de Buenos Aires, 29/6/97)
Muy buena.
(LA NACIÓN de Buenos Aires, 28/6/9)
Espectáculo fascinante.
(EL SOL DE MÉXICO, 14/6/97)
Espectáculo deslumbrante.
(EL ECONOMISTA de México D.F., 12/6/97)
Exitoso estreno de la obra española Goya.
(EXCELSIOR DE México D.F., 13/6/97)
Un magnífico espectáculo.
(EL COMERCIO de Lima, 23/5/97)
Goya se despide del Principal con gran éxito.
(EL PERIÓDICO, 6/5/97)
La obra del Temple, el espectáculo del Año Goya.
(DIARIO 16, 13/5/97)
El público se lo agradeció repetidamente: hay un gran esfuerzo en todo.
(EL PAÍS, 9/4/97)
El Temple borda la recreación del pintor y su mundo en una obra teatral de alto contenido plástico.
(DIARIO 16, 1/4/97)

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